Globalización, NTIC y Educación Ambiental

Por: Pablo Angel Meira Cartea

Universidade de Santiago de Compostela :roll:

La asociación entre las NTIC -y especialmente Internet- y el proceso de globalización, como una de las tendencias cada vez más determinantes en la evolución de las sociedades contemporáneas constituye un lugar común en la aproximación de prácticamente todos los estudios que se ocupan de este fenómeno. El campo de la Educación Ambiental tampoco ha quedado al margen de esta línea de reflexión. Así, el informe elaborado en 1997 por el Equipo Eurosymbioses para la DGXXII de la Unión Europea sobre la incidencia de Internet en el desarrollo de la EA destaca el papel de la red en la creación de una “nueva cultura”, como una aplicación tecnológica que refuerza la idea de “comunidad mundial” y de “globalización”.

Consecuentemente, los autores de este estudio entienden que es un recurso especialmente útil para la EA en la medida en que puede servir para la construcción de una “conciencia planetaria” sobre los problemas ambientales y sobre la necesidad de adoptar soluciones transnacionales. En los análisis producidos en nuestro país destaca la visión claramente entusiasta que defiende Martín Molero (1996: 144), para quien la “mundialidad” de la red “la convierte en el instrumento por excelencia para conseguir el pensamiento global -global thinking- que propugna la Educación Ambiental”.   En sintonía con estas visiones es preciso reconocer que las NTIC integran una serie de herramientas y recursos tecnológicos que nos permiten acercarnos como nunca antes en la historia humana al conocimiento y a la “experiencia” globalizada del Planeta, pero quizás es en exceso optimista o ingenuo pensar que de ello se derive automáticamente un abanico de soluciones inmediatas y casi milagrosas a los problemas ambientales o sociales contemporáneos. De hecho, las NTIC están contribuyendo a los procesos de globalización de forma desigual según los campos en los que se aplican; mucho más, por ejemplo, en el ámbito de la economía financiera o en el funcionamiento de determinados sectores del mercado (tanto de los mercados legales como de los ilegales) que en el de las políticas educativas, científicas o ambientales. :oops:

Bajo el paradigma de la globalización, como escenario óptimo para el futuro ambiental y social de la humanidad, se puede ofrecer el espejismo de una sociedad irrealmente uniforme e igualitaria que, además, contribuiría a legitimar las desigualdades realmente existentes. Es preciso tener en cuenta, por ejemplo, que no todas las comunidades humanas, ni todos los grupos sociales dentro de una misma comunidad, están en las mismas condiciones económicas, tecnológicas y culturales para subirse al tren telemático de la globalización. Como se destaca en el último informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDP, 1999), el 93,3% de los usuarios de Internet pertenecen al 20% más rico de la población mundial y sólo los países integrados en la OCDE acaparan el 91% de los usuarios de la red. En contraste, entre el 20% más pobre de la humanidad se encuentra únicamente el 0.2% de los usuarios. La diferencia existente es aún mayor de la que se produce si se comparan otros indicadores de desarrollo entre el quintil más rico y el quintil más pobre de la humanidad: participación en el PNB mundial, 86% frente a 1%; exportación de bienes y servicios, 82% frente a 1%; o inversiones en el exterior, 68% frente al 1%. Desde esta perspectiva, las NTIC introducen una nueva dimensión en la desigualdad que está agrandando y recualificando las brechas económicas, sociales y culturales ya existentes: la división entre “info-ricos”, con capacidades multiplicadas para generar y procesar información y conocimientos; e “info-pobres”, que añaden a las formas del analfabetismo tradicional el estigma de no poder acceder a los medios más básicos para gestionar una de las in-materias primas esenciales ya en el presente, el conocimiento.   Los recursos en Internet dedicados a la Educación Ambiental muestran también este mismo sesgo. La mayor parte de las webs, las publicaciones electrónicas, las bases de datos, las redes de experiencias, etc. que se ocupan de este campo temático se producen y generan en los países más desarrollados. En el campo más específico de la investigación y del desarrollo científico este sesgo es aún más acusado.   Esta serie, necesariamente breve, de argumentos y reflexiones sobre los objetivos y fines sociales que se pueden alcanzar con el uso de las NTIC como recurso para potenciar la práctica pedagógica y la investigación en Educación Ambiental nos llevan a una posición de necesaria cautela. Frente a las evidentes ventajas operativas y prácticas que ofrecen, también existen problemas asociados al modelo de sociedad que pueden contribuir a crear y a la distribución desigual de los recursos tecnológicos y de los conocimientos.   Afirmaba McLuhan (1985) que las revoluciones tecnológicas en la forma de almacenar y transmitir información tienen una repercusión que transciende los aspectos puramente instrumentales y funcionales de los nuevos medios que las provocan; la escritura primero y la imprenta después, los medios electrónicos en la primera mitad de este siglo y las NTIC ahora en plena eclosión, transforman la forma en que las personas y las sociedades humanas perciben e interpretan el mundo. Sería difícil, por ejemplo, explicar la aparición de la ciencia moderna sin tener en cuenta el papel que tuvo la imprenta en las formas de organizar y distribuir el conocimiento. En mi opinión, aún no podemos saber con certeza cuáles pueden ser, a este nivel de profundidad, las repercusiones de las NTIC en las formas de elaborar o concebir el conocimiento a medio y largo plazo, y podemos aventurar también poco sobre la huella que pueden dejar en la evolución de la Educación Ambiental. Para ello será necesario que se generalice en la comunidad científica y pedagógica lo que Battro y Denham (1997) denominan como “hábito digital”; esto es, una cultura y una visión del mundo específicamente recreada desde y para las NTIC. Entre tanto sólo cabe explotar aquellas ventajas instrumentales y estructurales más evidentes, y mantener una permanente atención para prevenir y neutralizar usos hostiles y éticamente reprobables.

Vivimos ya, según una afirmación generalizada, en la “sociedad de la información”. Algunos analistas contemporáneos van más allá y hablan de la “sociedad del conocimiento” o de la “sociedad del aprendizaje”, coincidiendo en afirmar que, al menos, avanzamos a pasos agigantados hacia formaciones sociales -o hacia una formación social global- cuyas “in-materias primas” esenciales serán el saber, el conocimiento y la información. En este horizonte, se pronostica que el sistema económico, la cultura, la educación, el debate político o la producción científica de un colectivo humano serán cada vez con un mayor grado de determinación variables dependientes de su capacidad para generar, almacenar, procesar y transferir información.   El progreso continuo y en íntima alianza de la informática y de las telecomunicaciones se constituye en el eje tecnológico vertebrador de la nueva sociedad. Las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación -NTIC, de ahora en adelante- están integradas por una serie de herramientas, sistemas tecnológicos y programas que reúnen dos cualidades esenciales: permiten gestionar y transferir mejor y en menor tiempo grandes cantidades de información (preferentemente digitalizada) que se codifica y presenta en distintos soportes y lenguajes (sonido, texto e hipertexto, imagen fija o móvil, multimedia e hipermedia, etc.); y facilitan nuevas formas o entornos para la comunicación que tienen en la interactividad y la simultaneidad sus principales características.   Pero la sociedad que pueda resultar de este nuevo escenario tecnológico en un futuro a medio y largo plazo presenta aún perfiles borrosos, más difíciles de definir o anticipar si se tiene en cuenta que su dinámica se caracteriza por un estado permanente de cambio, inducido por la innovación continua y cada vez más acelerada a la que está sometido el motor tecnológico del sistema. La principal concreción y visualización perceptible de la “nueva sociedad” en gestación es Internet y el conjunto de recursos de información-comunicación que se funden e integran en la “red de redes”: el correo electrónico, la www, el FTP, las ICQ, los grupos de noticias, las bases de datos conectadas en línea, los Chats, etc.   El estudio de este nuevo contorno tecnológico-social enfocado a la prospectiva de las consecuencias (positivas y negativas), de las posibilidades y utilidades que se pueden derivar para distintos campos de la actividad humana, ha dado lugar a un creciente interés por parte de la comunidad científica; interés del que no ha quedado al margen el mundo educativo. No obstante, la mayor parte de las aproximaciones a las NTIC desde una óptica educativa se centran en su aplicación al campo de la educación a distancia, en la creación de nuevos entornos y procedimientos de enseñanza-aprendizaje (campus electrónicos, ciber-aulas, redes educativas, recursos didácticos multimedia, etc.), y en el papel que pueden jugar -o dejar de jugar- las escuelas y otras instituciones educativas “tradicionales” en la “sociedad de la información”.   De hecho, como denuncian Tiffin y Rajasingham (1997: 37), el banco de estudios disponibles responde, por lo general, al prejuicio de que “las innovaciones (tecnológicas) en educación tienden a ser evaluadas en función de si funcionan en el aula”. Así, por ejemplo, los mismos autores destacan que la mayor parte de las investigaciones sobre el papel educativo de la televisión cuando este medio comenzó a generalizarse en los EE.UU. -durante los años 40 y 50- llegaron a la conclusión de que su “influencia en el aula era inapreciable” puesto que apenas servía como complemento de los métodos de enseñanza tradicionales de corte expositivo. Naturalmente, el desarrollo posterior de este medio ha tenido un impacto educativo notable en la conformación de la cultura contemporánea, transformando la percepción que las personas tienen del mundo y alterando substancialmente el papel socializador y formativo de la misma institución escolar.   Del conjunto de estudios, análisis prospectivos y experiencias que exploran las posibilidades pedagógicas de las NTIC se pueden establecer derivaciones y aplicaciones concretas para la investigación educativa (y muchos son fruto de la investigación educativa), pero quizás sea necesario reconocer que aún no existe una reflexión extensa y profunda sobre el impacto de las nuevas formas de procesar, de manejar información y de comunicarse sobre los enfoques metodológicos, heurísticos o temáticos de la investigación en ámbitos educativos específicos. Este es el caso, por ejemplo, del campo de la Educación Ambiental.   En este artículo se pretende realizar una reflexión sobre los cambios y aplicaciones que pueden introducir las NTIC en la investigación relacionada con la Educación Ambiental. Si bien no cabe esperar que dichos cambios y aplicaciones difieran en demasía de los que se operen en otros campos del saber y de la acción pedagógica, si se pueden originar algunas peculiaridades relacionadas, sobre todo, con la naturaleza y complejidad de los problemas y procesos socio-ambientales que son la razón de ser última de la disciplina. Con esta intención el texto se estructura en dos partes:

  • La primera está dedicada a tratar de precisar qué se puede entender por investigación dentro del campo de la Educación Ambiental.

  • En la segunda se esbozan algunas de las posibilidades y de los problemas que plantea el entorno de las NTIC para la investigación educativa en general y para la investigación en el campo de la Educación Ambiental, en particular.

~ por carto2 en Junio 11, 2008.

2 comentarios to “Globalización, NTIC y Educación Ambiental”

  1. hola, me agrada mucho la tematica ambiental, de hecho en mi investigacion de grado utilice este tema y la relacion entre los enfoques diversos; me gustaria poder contactarme contigo y establecer un puente de informacion, gracias

  2. Estimad@s amig@s:

    Enhorabuena por vuestro blog, que tenemos enlazado en el blogroll de Ecourban (www.ecourban.org) y donde hemos creado PlanetaEA (www.ecourban.org/planetaea), un superblog en el que queremos tener reunidos la mayor parte de bitácoras relacionadas con la Educación Ambiental. Tras un simple proceso de registro podrás incluir tu blog para que de forma automática se añada y se comparta con otras personas con los mismos intereses en la Educación para la Sostenibilidad.

    Este método tiene varias ventajas entre ellas:

    1. Supone un ahorro de tiempo y esfuerzo en búsqueda de blogs.
    2. Te permite de un vistazo entender qué se está cociendo en la blogosfera educativa.
    3. Da a conocer tu blog a otras personas y aumenta las visitas y la difusión
    4. Favorece la acción y la difusión ambiental.

    Para añadir tu blog:

    1. REGÍSTRATE como usuario/a.
    2. Recibirás un correo con tu nombre y contraseña.
    3. Identifícate en el sistema con tu nombre y contraseña
    4. Envíanos los datos de tu blog a través del FORMULARIO DE ENVÍO

    Esperamos contar con vosotros.

Escribe un comentario